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Menos obra, el mismo precio: la polémica de $7,6 millones por la piscina de Albrook

PANDEPORTES vuelve a licitar la adecuación de la piscina de Albrook por $7,6 millones. El dato que enciende la controversia no es solo el monto: es que el nuevo pliego eliminó la torre de clavados y el resto de la infraestructura de saltos, y el precio de referencia no se movió un dólar.

Atletas consultados por el diario La Estrella de Panamá estiman que esa estructura sola podría costar unos $2,5 millones. Se recortó el alcance. El presupuesto se quedó. Esa es la pregunta que la entidad no ha respondido con un desglose público.

La instalación, abandonada por falta de mantenimiento, pasará de 50 x 18 metros a un vaso de competencia de 50 x 25 con diez carriles, techo, graderías para unas 325 personas y remodelación de la piscina infantil. El primer proceso se cayó por reclamos al pliego. Seis meses después, el precio es el mismo.

Las cuentas que no cuadran

La investigación de La Estrella contrastó la cifra con obras comparables, actualizadas por inflación:

Rehabilitar la piscina de Ciudad del Saber costó $500 mil en 2023 (hoy unos $550 mil).

La piscina Adán Gordón, demolida y reconstruida, equivaldría hoy a $4,1 millones.

La olímpica de David, construida desde cero en 2018, costaría hoy unos $8,7 millones. Albrook no se construye de cero: se adecua una existente, y aun así se acerca a ese techo.

En Costa Rica, una olímpica nueva en Pérez Zeledón equivaldría hoy a $1,4 millones.

En México, la remodelación integral de la Alberca Francisco Márquez ronda el millón de dólares actualizado.

Silka Acosta, expresidenta de la Federación de Natación, fue más directa: con especificaciones de World Aquatics, “más o menos $1 millón se iría en esa piscina”.

El director de PANDEPORTES, Miguel Ordóñez, responde que el precio de referencia no se calcula mirando obras viejas, sino el alcance, las especificaciones y las condiciones económicas de cada acto, y que los proyectos de más de $300 mil pasan por el Consejo Nacional de la Actividad Física. Comparar con piscinas anteriores, dijo, “no constituye un parámetro técnico” para afirmar que el costo es excesivo.

Lo que no ha publicado es el despiece: cuánto vale el vaso, el techo, las graderías, el tratamiento de agua, el cronometraje, cada ítem. Sin eso, la defensa suena a fórmula, no a explicación.

El pliego que ya olía a ventaja

Antes de cancelar el primer acto, Geopools Panama denunció que otorgar cinco puntos extra solo a quien acreditara experiencia certificada por una federación afiliada a World Aquatics reducía la competencia y favorecía a un proponente. Según la empresa, en el país apenas una piscina tenía esa certificación. La Dirección General de Contrataciones Públicas ordenó correctivos.

PANDEPORTES insiste en que nunca se declaró favoritismo ni hubo adjudicación. Canceló el proceso antes de recibir ofertas y, en el nuevo pliego, abrió otras vías para acreditar experiencia. El precio, otra vez, no cambió.

El editorial de La Estrella lo resumió sin rodeos: una inversión de esa magnitud “exige una explicación técnica y financiera clara”. Lo que hay, escribió el diario, es opacidad.

Gastar millones en reconstruir lo que no se supo cuidar

El contrasentido es de fondo. Denuncias ciudadanas atribuyen el cierre de Albrook a años sin mantenimiento. Ahora se pretenden casi $8 millones para recuperarla… y el propio Ordóñez admite que PANDEPORTES no tiene personal suficiente para mantener todas sus instalaciones. Habla de un departamento de unas 50 personas.

En la planilla de julio, sin embargo, hay 233 funcionarios en oficios ligados a mantenimiento —ayudantes, electricistas, albañiles, jardineros, limpieza de piscinas—: el 22 % de 1.038 empleados. Esos cargos consumen unos $168 mil al mes de una planilla de $1 millón. No aparece un cargo llamado “mantenimiento”. La entidad no dijo cuánta gente necesita ni si tercerizará otras sedes. Entre las opciones para Albrook está una adenda al mismo contratista o una nueva licitación de servicios.

En otras palabras: se licita una obra millonaria sobre una piscina que se cayó por descuido, con un precio que no bajó cuando se recortó la obra, y sin un plan claro de quién la va a cuidar el día después.

Esa es la polémica. No si Panamá merece una piscina digna —sí la merece—, sino si $7,6 millones, con menos componentes y sin desglose público, es rehabilitación o una cifra que todavía no se ha justificado.

Con información de las investigaciones de Adriana Berna en La Estrella de Panamá.

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