Honduras no levanta cabeza con José Francisco Molina porque repite el mismo partido: genera, no define y paga cada error. La derrota 2-1 ante Martinica, este viernes en el Pierre-Aliker de Fort-de-France, no fue un accidente de visitante. Fue la confirmación de un proceso que, a tres jornadas de la Liga A, todavía no convierte el control del balón en resultados.
La Bicolor se puso arriba al minuto 8 con un cabezazo de Erick Puerto, tras centro de Christopher Meléndez. Antes, Edrick Menjívar le había tapado un penal a Ludovic Blas. Hubo otras tres ocasiones claras para sentenciar. No apareció ninguna. Jonathan Varane empató al 40 con un remate bajo desde el frontal y Jonathan Mexique, al 88, completó la remontada al contragolpe, otra vez después de un doble fallo defensivo. Kervin Arriaga tuvo el empate en el agregado y lo mandó desviado.
Molina no esquivó el diagnóstico. “Tuvimos más ocasiones que Martinica, pero desgraciadamente no estuvimos acertados”, dijo al cierre. “La sensación es que los errores que cometemos nos cuestan muy caro. En todos los partidos en los que jugamos, cada vez que cometemos un error, el rival nos penaliza.” El español, que llegó en marzo, arrancó con seis cambios respecto del triunfo en Kingston y lo justificó por desgaste: “Veníamos con jugadores que habían jugado muchos minutos, demasiados, y teníamos que darles un poco de respiro.” El refresco no alcanzó. En el segundo tiempo Honduras tuvo más balón y, según el técnico, mejor sentido de juego, hasta que el partido se volvió de ida y vuelta. “Eso es algo que no nos gusta, y ahí ellos aprovecharon una acción para marcar.”
El patrón ya estaba escrito. En Tegucigalpa cayó 2-3 ante Surinam. En Kingston ganó 0-1 a Jamaica, primer triunfo oficial de Molina y primer triunfo histórico de la H en esa plaza, pero de nuevo con poco margen y poca contundencia. Ante Martinica, el rival que llegaba con cero puntos, se adelantó, desperdició y se desordenó. Tres partidos, tres puntos, diferencia de -1 y el cuarto lugar del Grupo B, empatado con Martinica y El Salvador. Surinam lidera con 7 y Jamaica, que el viernes goleó a El Salvador, tiene 6. Guatemala, con 4, también está por encima.
Por eso la H no despega: el proceso pide tiempo y la tabla no lo da. Molina habla de crecer “con la misma ilusión” y de analizar el partido “para sacar mejores conclusiones” antes del lunes 5 de octubre, cuando Jamaica visite Tegucigalpa. Ganar ya no alcanza por sí solo. Honduras necesita el triunfo y ayuda de otros resultados para no quedar fuera de cuartos en la última jornada. El problema no es solo el marcador de Fort-de-France. Es que, bajo Molina, cada error sigue valiendo un partido.
