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El cupo de Kadir Barría en Panamá no se decide en un rumor: se decide en Botafogo

Kadir Barría puede entrar en la convocatoria de la Selección de Panamá para la fecha FIFA de noviembre, pero el puesto no está asegurado. El criterio que se maneja en el entorno del cuerpo técnico de Thomas Christiansen no es un expediente de camerino. Es el ritmo del jugador en Botafogo.

El llamado dependería de cómo llegue en su club. Si ve minutos con el Fogão y aparece con regularidad en las alineaciones, su inclusión cobra peso de cara a la ventana. Si no juega, el cupo no está cerrado. Se le quiere en competencia, no solo en la plantilla. Christiansen ha sostenido que quien viaja con la Selección debe llegar activo en su equipo. En el caso de Barría, ver cancha pesa más que el simple hecho de pertenecer al club brasileño.

La ventana no es un amistoso. Panamá enfrenta a Curazao en los cuartos de final de la Liga de Naciones de la CONCACAF, a ida y vuelta. El ganador avanza al Final Four.

Ese es el hecho deportivo. El otro, el que circula en Panamá, no tiene el mismo soporte.

Ante los rumores de supuestos casos de indisciplina de Barría en la Selección, una fuente del entorno del equipo respondió: “Cada persona habla una tontería y todo el mundo piensa que son dueños de la verdad. No tengo ni idea de qué hablan. No comentaré nada. Yo no soy quien va a hablar mal de un jugador de la Selección de Panamá. Hay cosas que quedan en el camerino y punto”.

La versión de una indisciplina previa al Mundial 2026 como causa de una no convocatoria no ha sido presentada con acta, fecha, testigo ni respuesta de las partes. Repetirla en octubre, cinco meses después de que empezó a circular, no la convierte en noticia. La convierte en rumor rehecho.

Una pieza sobre ese punto exigía lo mínimo: contrastar con más de una fuente, preguntarle a Thomas Christiansen en las ruedas de prensa que ya brindó, y dar derecho a réplica a la FEPAFUT, al propio jugador o a su entorno cercano. Si esa respuesta existiera, el hecho se podría publicar con detalle y con firmeza. Sin ella, lo que queda es una especulación útil para dejar al futbolista mal ante la opinión pública: “Thomas no lo llama por…”. El silencio de la frase la completa el que la suelta.

El calendario ya dijo cuál es la pregunta de noviembre. No es la del camerino. Es si los minutos en Botafogo llegan antes de que Christiansen cierre la lista.

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