Vladimir Quesada, director técnico del Saprissa, no es Mourinho ni Guardiola. Ni de lejos. Inventar no le cae. No le cae en lo absoluto. Al contrario: le juega en contra… lo debilita como la criptonita a Superman.
Si quiere recomponer la confianza y los resultados positivos para el Saprissa lo más rápido posible, Vladi debe sacarle el máximo provecho a un futbolista diferenciador y goleador como lo es el delantero panameño Tomás Rodríguez, quien fue firmado para hacer el trabajo, para hincharse de goles y para ganar títulos. Esa es la hoja de ruta. Simple y sencillo.
La matemática es clara: no poner a Tomás de nueve, su posición predilecta y natural, es meterse un tiro al pie. Se pierde puño de hierro y se moja la pólvora. Tomás, como el árbol con el agua, necesita estar cerca del arco rival y estar suelto para vivir, necesita el aire que le proporciona las celebraciones. Sin eso, se diluye su potencial y su contribución dentro de cualquier contexto o ecosistema. Vivir del gol es lo suyo…
¿Tiene Tomás la calidad técnica suficiente para jugar de extremo? Sí, y mucha; pero Saprissa, hoy, no necesita a Tomás de extremo, lo necesita en su versión prime y gritando dianas con la afición. Lo necesita en su versión «Santo» Tomás…
Profesional es Tomás y siempre pensará primero en lo colectivo que en lo individual; sin embargo, Quesada no puede abusar de ello. Repito, el ariete panameño es bueno en espacios reducidos y en uno contra uno, pero si está lejos de la portería y de poder chutar para subir los marcadores, sirve de poco.
Si bien es cierto, Tomás la rompió en Monagas y se abrió un espacio en la Selección de Panamá como nueve, no como extremo… No inventemos, Vladi. No inventemos. Tomás es nueve y se le debe sacar provecho a su capacidad de cuchillo jamonero…
…Porque Tomás, si se le pone en su posición habitual, será un killer goleador morado, aquel leviatán que se necesita en este momento en el Ricardo Saprissa. Paremos de inventar. Los goles de Tomás son más necesarios que nunca…
Tomás es nueve y la afición pierde la paciencia con los inventos. Cuidado, Quesada. PUNTO Y PELOTA, MENTIRA NO ES Y… PIENSA LO QUE QUIERAS…

