La entrada que protagonizó Adalberto Carrasquilla sobre el guardameta Kevin Mier el pasado 11 de noviembre en el Estadio Cuauhtémoc, que resultó en una impactante lesión para el portero, ha tenido consecuencias emocionales significativas para el jugador panameño de los Pumas de la UNAM, quien, según su padre, atraviesa un cuadro depresivo.
La jugada, ocurrida durante la victoria 3-2 de Pumas sobre Cruz Azul, desató una fuerte polémica en redes sociales. Mientras la afición universitaria defendía la acción como parte del juego, los seguidores celestes la calificaban de «mala leche». No obstante, el costo personal para Carrasquilla ha sido alto.
En entrevista con ESPN, José Carrasquilla, padre del futbolista, reveló el difícil momento que vive su hijo. «Adalberto se sintió muy mal después de esa jugada, pues nunca tuvo la intención de dañar a su rival», aseguró, confirmando que el jugador de Pumas ha lidiado con problemas de depresión desde el incidente que dejó a Mier fuera de las canchas por varios meses.
El padre del jugador justificó el estilo de juego de su hijo, describiéndolo como un elemento fuerte y de corte clásico, que siempre va duro al balón sin que ello implique deslealtad. Hizo hincapié en que la acción fue fortuita y que la intención de Carrasquilla jamás fue lastimar al arquero colombiano, con quien tuvo la oportunidad de disculparse tras el suceso.
Más allá del incidente, Adalberto Carrasquilla se ha consolidado como una pieza clave para los Pumas desde su llegada en enero de 2025. Junto al portero Keylor Navas, es considerado uno de los jugadores más importantes del equipo del Pedregal. Sus números respaldan esta afirmación, con un registro de seis goles y seis asistencias en 44 partidos disputados con la camiseta auriazul.
Mientras el debate sobre la intensidad del fútbol mexicano persiste, la historia de Carrasquilla pone de manifiesto la presión mental y el peso emocional con el que deben lidiar los atletas de élite tras protagonizar jugadas desafortunadas.

