Cuando todo parecía perdido, cuando Pumas, equipo del volante panameño Adalberto Carrasquilla, ya olía la gloria y el reloj marcaba el minuto 95, Rodolfo Rotondi apareció para darle la vuelta al partido y al torneo. El argentino, con un remate seco de zurda tras girar en el área, sentenció el 1-2 y entregó a Cruz Azul su décima corona de liga en un duelo que tuvo de todo: dominio, errores, expulsiones y un final de infarto.
Los celestes llegaron al Estadio Olímpico Universitario como favoritos, pero salieron con el cuchillo entre los dientes. En los primeros 15 minutos les dieron un auténtico baile a los Pumas: dominaron por las bandas, generaron peligro constante y merecieron abrir el marcador. Sin embargo, les faltó puntería y, cuando la tuvieron, se toparon con un gigante: Keylor Navas. El costarricense, con al menos cuatro intervenciones de élite, mantuvo a los suyos con vida.
Pumas, que había resistido el temporal, dio el golpe. En el minuto 31, Robert Morales recibió un balón regalado por el argentino Gonzalo Piovi y, desde fuera del área, fusiló con la derecha. 1-0. Gol con sabor a traición para los locales. Cruz Azul acusó el golpe: en el 36 salió lesionado José Paradela, su motor en el medio campo, tras un fuerte choque con Adalberto Carrasquilla.
La primera mitad terminó con Pumas crecido y cerca del segundo tanto. Pero en el complemento todo cambió. Cruz Azul salió con la urgencia del campeón y, apenas en el minuto 54, empató gracias a un autogol de Rubén Duarte. El 1-1 fue un mazazo para los universitarios.A partir de ahí, el partido se volvió un duelo de nervios. Piovi, tras sus errores iniciales, se reivindicó robando balones clave. Uriel Antuna fue expulsado en el 93 por una dura entrada sobre Jeremy Márquez, dejando a Pumas con diez. Y entonces llegó el minuto de la historia.
Rotondi recibió el balón en el corazón del área, se dio media vuelta y, con la izquierda, la mandó al fondo. 1-2. Silencio en el Universitario, delirio celeste. Dos minutos después, Ángel Rico vio la roja por una falta violenta y el árbitro solo tuvo que dejar correr los segundos para que Cruz Azul celebrara.Los números son elocuentes: los Azules de Joel Huiquí llegan a 22 victorias y ocho empates en sus últimos 30 partidos como visitantes en este estadio. Un dominio que hoy se tradujo en título.
Pumas se queda con la amargura de haber estado a dos minutos de la gloria y ver cómo se les escapó en el último suspiro. Cruz Azul, en cambio, escribió una nueva página dorada. El fútbol mexicano ya tiene campeón: los celestes, otra vez, son reyes del Clausura.
