Nueve años después de su orden de proceder, el Estadio Roberto Mariano Bula, finalmente, abrió sus puertas el 13 de marzo de 2026. El presidente José Raúl Mulino presidió la inauguración y el primer juego oficial del Campeonato Nacional de Béisbol Mayor 2026 entre Chiriquí y Colón. Pero la fiesta deportiva quedó opacada por una cifra que duele: el coliseo, que iba a costar 15.59 millones de dólares, terminó en 33.7 millones según contratos oficiales y hasta superó los 36 millones según varias fuentes. Seis adendas, un cambio de contratista, abandono total y una liquidación por mutuo acuerdo convirtieron al “Bula” en el símbolo perfecto de lo que muchos panameños ya no toleran: adendas, adendas y más adendas.
Timeline de un fiasco anunciado
Noviembre 2017: Orden de proceder emitida por B/. 15,591,271.76. El proyecto original incluía tres escenarios: Mariano Bula (béisbol), Armando Dely Valdés (fútbol) y Jaime Vélez (pequeñas ligas). Plazo: 20 meses.
2018-2024: Abandono total. Promesas incumplidas, pandemia, aumento de materiales y disputas legales. El contratista original (ASINCRO) dejó la obra parada.
2024-2025: Liquidación por mutuo acuerdo reconocida por la Contraloría. El Estado asume el control y contrata directamente a APROCOSA (Administración de Proyectos de Construcción, S.A.).
Febrero 2025: Reactivación oficial bajo la administración Mulino.
13 de marzo 2026: Inauguración. El estadio luce moderno: capacidad para 5,000 espectadores, 102 estacionamientos, clubhouse, jaula de bateo, gimnasio, cabinas de prensa, dormitorios para 32 jugadores, salón de conferencias y estándares de la Major League Baseball (MLB).
El director de PANDEPORTES, Miguel Ordóñez, defendió la obra: “Con voluntad se pueden hacer las cosas bien”. El presidente Mulino fue más directo: “Plata no faltó, faltó decencia”. Y remató: “Durante años… nuestro gobierno debió asumir (las adendas) porque esto era primero”.
El costo por asiento que escandaliza
Con 5,000 butacas y 33.7-36 millones invertidos, cada asiento costó aproximadamente 6,740 dólares. Para ponerlo en perspectiva:
Estadio Mariano Rivera (Panamá Oeste / La Chorrera): el complejo completo (estadio + academia con dormitorios, gimnasio, aulas, tres campos adicionales, jaula de bateo) costó 41 millones de dólares. El estadio propiamente dicho rondó los 33 millones. Fue construido en menos de año y medio con avance del 83 % en 14 meses. Costo por asiento: alrededor de 4,500 dólares.
Otros estadios como el Kenny Serracín (Chiriquí) o Glorias Deportivas Baruenses: entre 1,800 y 2,000 dólares por butaca.
El Bula no solo es el más caro por asiento entre los estadios de béisbol recientes: es el estadio más caro en la historia del deporte panameño considerando solo la estructura deportiva (sin academia adjunta).
La historia que se repite: Rico Cedeño y el modelo “adenda”
No es un caso aislado. El Estadio Rico Cedeño de Chitré sigue el mismo guion: contratado en 2019 por 5.4 millones. Adendas y extensiones lo elevaron a más de 10 millones. Avance del 83 %… y paralizado por años.
En enero 2026, la administración Mulino lo reactivó con contratación directa para inaugurarlo este mismo año.
El patrón es idéntico: licitación inicial → abandono → adendas infinitas → contratación directa → sobrecosto. Algunos analistas políticos ya lo llaman “el modelo panameño de obras deportivas”.
¿Qué ganó Colón realmente?
Más allá de los números, el Bula trae beneficios reales: generó 350 empleos directos y 3,000 indirectos, más de 50 proveedores locales, impulsó al béisbol profesional y amateur en la provincia e instalaciones de primer nivel que permitirán torneos internacionales.
¿Por qué pagar el doble (o más) por lo mismo que otros países construyen por mucho menos?
¿Cuándo aprenderemos?
El Estadio Mariano Bula ya es una realidad. Colón lo tiene. El béisbol regresó a la Costa Atlántica. Pero el precio pagado —en dinero y en confianza— deja una lección dolorosa: mientras el país siga aceptando contrataciones directas y adendas sin control, la historia se repetirá con el próximo estadio, el próximo puente o la próxima carretera. 36 millones de razones. Y contando. ¡PUNTO Y PELOTA! #MentiraNoES…

