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El panameño Amir Murillo sigue siendo noticia en Francia.

El caso del panameño Michael Amir Murillo agravó la crisis del Marsella con De Zerbi

Las relaciones entre el entrenador italiano Roberto De Zerbi y el vestuario del Olympique de Marsella (OM) atraviesan un momento crítico, según revela un extenso reportaje publicado por L’Équipe. La abrupta salida del lateral derecho panameño Amir Murillo hacia el Besiktas turco se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción, generando incomprensión y malestar entre los jugadores.

Tras la humillante derrota por 0-5 ante el Paris Saint-Germain el pasado fin de semana, las tensiones han alcanzado un punto de no retorno. Fuentes cercanas al grupo describen un ambiente de «lassitud» y resignación, donde los futbolistas cuestionan las decisiones del técnico. Entre los reproches destacan la falta de renovación táctica (insistencia en el 4-2-3-1), desplazamientos de jugadores clave como Mason Greenwood y castigos selectivos que erosionan la confianza de líderes como Benjamin Pavard y Pierre-Emerick Aubameyang.

El caso de Amir Murillo ha sido particularmente simbólico. El defensor panameño, de 29 años (próximo a cumplir 30), pasó de ser un pilar indiscutible, con 82 partidos desde su llegada en 2023, a ser relegado al equipo reserva tras actuaciones criticadas en enero. De Zerbi lo señaló públicamente por «falta de hambre» e implicación en goles encajados, especialmente tras un empate 2-2 contra el Paris FC. En un monólogo ante el grupo antes del Clásico, el italiano justificó su decisión argumentando que los errores de Murillo perjudicaban al equipo y que el jugador no estaría «infeliz» al duplicar su salario en Turquía.

Murillo, que sentía un «profundo sentimiento de injusticia», solicitó su salida y el OM cerró negociaciones avanzadas con el Besiktas por un traspaso estimado entre 4 y 6 millones de euros. Esta operación, que aliviaría la masa salarial y liberaría una plaza extracomunitaria, ha conmovido al vestuario. Compañeros ven en él a una «víctima expiatoria», especialmente tras su rol clave en la lucha por el segundo puesto la temporada anterior.

El malestar no se limita a Murillo. La partida de Neal Maupay al Sevilla FC –otro jugador cercano a De Zerbi– ha dejado un vacío similar. Un interlocutor citado por L’Équipe resume el sentir: «Si tratas así a tus hijos, no te extrañes de que tu vestuario te suelte». La vigilancia estricta en los entrenamientos y las «rabietas memorables» del técnico han agravado la fatiga psicológica de un plantel ya presionado.

De Zerbi, por su parte, ha cuestionado públicamente al grupo tras el partido ante PSG: «¿Qué OM jugará en el próximo partido?». Aunque se han celebrado reuniones con líderes y directivos para apaciguar los ánimos, las fuentes consultadas por el medio francés advierten que el club está «cerca de una ruptura».

El OM, inmerso en una temporada irregular, enfrenta ahora no solo resultados deportivos complicados, sino una crisis interna que pone en duda la continuidad del proyecto bajo De Zerbi. El cierre del mercado turco marcó el desenlace definitivo para Murillo, pero las secuelas en el camerino marsellés podrían prolongarse.

 

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