En la víspera del amistoso ante Panamá, el seleccionador mexicano Javier Aguirre sorprendió con declaraciones que elevan el tono de alerta en el Tricolor. El ‘Vasco’ reconoció abiertamente el crecimiento exponencial de la selección canalera, un equipo que, según sus palabras, juega «muy bien al fútbol» y es «tácticamente muy bueno». Lejos de subestimar al rival, Aguirre posicionó el duelo de este jueves como una oportunidad clave para «disipar dudas» en la conformación definitiva del equipo rumbo al Mundial 2026.
«Estos partidos son para despejar algunas dudas, porque estamos muy avanzados en la elección de los jugadores y ya tenemos una idea de juego bien definida», explicó el técnico en conferencia de prensa en Panamá. Sin embargo, enfatizó que la verdadera consolidación llegará con un «equipo base» y entrenamientos intensos, dejando claro que los amistosos ante Panamá y Bolivia no son mero trámite, sino pruebas reales contra rivales en ascenso.
Aguirre reservó sus mayores elogios para Thomas Christiansen, el entrenador saliente de Panamá. «Me gusta muchísimo el entrenador, hace años. Le ha metido conceptos verdaderamente muy importantes al equipo panameño», afirmó. Lo describió como un hombre de la «escuela de Cruyff», estudioso y humilde, y sentenció que «merece una oportunidad en Europa o en la liga de México». Un reconocimiento que resalta el impacto del hispano-danés en la transformación canalera.
El estratega mexicano destacó nombres específicos del plantel panameño, como el joven talento Kadir Barría, quien milita en Botafogo de Brasil, y el guardameta Eddie Roberts. Sin embargo, insistió en que Panamá trasciende las individualidades: «Es un conjunto más que uno de individualidades, no dependen de nadie». Una frase que subraya la solidez colectiva que ha convertido a los canaleros en una potencia regional.
Los números respaldan las palabras de Aguirre. Panamá, que hace cuatro décadas apenas competía en el ámbito regional con resultados discretos, hoy ostenta el puesto 33 del ranking FIFA (enero 2026) y clasificó directamente al Mundial 2026 tras liderar su grupo en las eliminatorias Concacaf. En los últimos 20 años, ha alcanzado un Mundial mayor (2018), dos Copas América invitado y múltiples fases finales en Nations League y Copa Oro.
El historial entre México y Panamá sigue favoreciendo al Tricolor: en 27 enfrentamientos oficiales, México suma 19 victorias, 6 empates y solo 2 derrotas ante los canaleros. Sin embargo, los duelos recientes muestran una brecha cada vez más estrecha, con Panamá compitiendo de tú a tú en finales de Copa Oro (como la de 2023, donde cayó 0-1) y Nations League.
Precisamente bajo la dirección de Aguirre, México ya vivió la dificultad de enfrentar a esta Panamá emergente. En la Copa Oro 2009, el Tricolor empató 1-1 en fase de grupos ante los canaleros, en un partido que evidenció las primeras señales de crecimiento rival. Aunque México terminó campeón invicto ese torneo, aquel empate marcó el único enfrentamiento directo de Aguirre contra Panamá como DT.
Aguirre también evocó la figura de Rommel Fernández Gutiérrez, el histórico delantero panameño cuyo nombre lleva el estadio donde se disputará el encuentro. «Panamá hace 40 años no tenía, ni por mucho, el nivel que tiene ahora», reflexionó, reconociendo que los canaleros siempre compiten en Copa Oro, Nations League y ahora en Mundiales.
Con estas declaraciones, el «Vasco» envía un mensaje claro a su plantel: subestimar a Panamá sería un error grave. El amistoso no solo servirá para afinar el equipo base mexicano, sino para medir fuerzas contra un rival que ha pasado de ser presa fácil a depredador regional.
En un contexto donde México busca consolidar su proceso mundialista como coanfitrión del 2026, las palabras de Aguirre resuenan como una advertencia interna: el dominio histórico (70% de victorias ante Panamá) ya no garantiza nada frente a un equipo tácticamente superior y colectivamente sólido. El jueves, en el Rommel Fernández, se verá si el Tricolor está listo para el nuevo orden de Concacaf.
